jueves, 19 de marzo de 2009

SUCESOS REUNIDOS y restaurantes especilizados

ya en tiendas.
Un escalestris en el que gana el que vuelque el coche y le de más vueltas de campana.
barbie travesti (o ex-Ken) con accesorios como una jeringuilla rellenable o un alijo dentro de un chihuahua
una cocinita para aprender a preparar platos envenenados
un piano con sonidos pregrabados de chillidos de putas torturadas, gritos de hindúes quemándose a lo bonzo y aullidos de menores violadas

RESTAURANTES ESPECIALIZADOS
HOY...cocina de Kenia.
De entrante cuenco de barro al vapor.
Primero; barro hidrogenizado.
Segundo; croquetas empanadas con arena rellenas de barro.
Postre; Tiramisú de barro.

viernes, 6 de marzo de 2009

EL LAMENTO DEL LAGARTO

Así que estaba en mi nueva y flamante casa pensando en todas las cosas que tenía que hacer cuando apareció una ágil cucaracha en la cocina. Homicidio en primer grado. Móvil; no puedo convivir con nada que tenga más extremidades que yo. Arma; unas adidas classic.
Para acallar mi conciencia, decidí darme un respiro y refugiarme en el bar de abajo, El lamento del lagarto. Nunca había entrado, ya que siempre que pasaba por la puerta veía 4 o 5 negros servidos por otros 2 o 3 negros. En total, de 6 a 8 negros.
Y no hubiera entrado si no supiese que había un concierto de piano (¿?)
Así que entro en el baro donde habitan 4 seres; dos negros, que eran los dueños, un borrachín sudamericano y un calvo encallado en la barra.
- Venía por el concierto...¿no es hoy?
El calvo responde;
- Si, si, esque estamos esperando a que venga más gente.
Enseguida intuí que el alopécico era el pianista. Fumaba coronas y bebía whisky con coca cola. El calvo se gira y le dice al negro:
- Ponme otra con coca cola.
Reacción del negro; pone cara de dique y mastica un "joder" mientras le sirve otro puñetero cubata.
Pero todos mis deberes, la cucaracha y la mala ostia del negro desaparecieron en cuanto el pianista puso su dedo sobre la primera tecla.
Con un misterioso y elegante tango de Piazzola comprendí que el borrachín sudamericano (Gardel, tallador de madera) estaba bastante solo en Madrid, se hundía en el alcochol para olvidar su nostalgía y echaba de menos a una mujer.
Con el vals y el bolero entendí que el negro malhumorado estaba cansado de ofrecer concierto y que no fuera ni dios.
Entonces entraron otros 4 negros, muy ruidosos, y el pianista se enrolló con Thelonius Monk. juro que creí estar en un club de Nueva York en los 50.
Pero la que realmente me transportó a otros lugares fue la versión de Space Oddity de Bowie, muy libre, pero grandiosa. He escuchado esa canción 1329 veces, y nunca me emocionó tanto.
Así que ahí estabamos, esa macedonia humana, siendo manejados por las teclas de ese instrumento, con todos nuestros problemas fuera del bar, en un universo paralelo, aunque fuera por media hora, aunque fueramos cuatro gatos.
Y el pianista ahí estaba, dándole a la tecla, a pesar de los ruidosos amigos del dueño, de la falta de público, y de la mala acústica del lugar. Era uno de los músicos que seguía tocando cuando el Titanic comenzó a sumergirse.
Porque de eso se trata, de seguir tocando aunque el Titanic se esté hundiendo.

martes, 3 de marzo de 2009

LA MEMORIA FIJA

Con la memoria fija
en la diana del tiempo
el pelo prófugo en el lavabo
los dientes esquinados
de morderme el mundo

jueves, 19 de febrero de 2009

INVIERNO INTERMINABLE

top de peliculas de febrero

Muy buenas
1.- The wrestler
2.- La historia completa de mis fracasos sexuales
3.- Berlin, Lou Reed
Normales
4.- Arropiero
5.- Control
Malisimas
6.- Idiocrazy

top de canciones de elvis costello de ferebro
1.- oliver´s army
2.- hiding place

Soy el silencio

En este invierno vírico

Interminable que ha congelado tus besos

Ralentizado mis latidos

Dándole largas al tiempo


Genero el polvo invisible

Que se acumula sobre el alféizar

Esperando a la primera hormiga del año

y que anuncie el sol que me devuelva mi rostro

sin provocar sombras de san valentines cobardes

ni quemaduras precoces


Conozco el letargo homicida

La prensa de mañana

El zumo de los sueños que se olvidan